sábado, 1 de marzo de 2014
Capitulo 14 ♥
Observo que eleva la otra mano hasta cubrirme el otro pecho. Las
mías se niegan a seguir alejadas de él. Levanto los brazos y apoyo las
palmas sobre su tórax. Es tan cálido y firme que me quedo sin aliento.
Empiezo a recorrer con un dedo el hueco que se forma entre sus pectorales
y sonrío para mis adentros al sentir cómo se estremece bajo mi tacto. Deja
escapar un leve gruñido gutural. Pero antes de que pueda empezar a
disfrutar del acceso a su cuerpo, él me da la vuelta otra vez y siento ganas
de gritar.
—Quiero verte —suspiro.
—Chis —me ordena mientras me desabrocha el sujetador y pasa las
manos por debajo de los tirantes.
Los desliza por mis brazos y deja caer la prenda al suelo antes de
cubrirme de nuevo los pechos con las manos, y empieza a amasarlos de
manera deliberada, sin dejar de exhalar su respiración caliente e intensa
junto a mi oído.
—Tú y yo —ruge.
Entonces me da la vuelta y pega sus labios contra los míos hasta
dejarme sin aliento.
Vuelvo a estar donde quiero estar. Me roza el labio inferior con la
lengua y busca con ella una entrada que no le niego. Lo acepto en mi boca
y nuestras lenguas se baten en duelo. Tiene la boca caliente, y su lengua es
laxa pero intensa. Le rodeo los hombros con los brazos para acercarlo más
mientras él presiona la entrepierna contra mi vientre. Su erección es dura
como el acero, y lucha por librarse del encierro al que la someten los
vaqueros que la cubren. Todas las partes de su cuerpo son perfectas. Es tal
y como me lo había imaginado.
Se le escapa un leve gemido de entre los labios cuando me acaricia la
espalda con las dos manos hasta cobijar mi cabeza entre ellas. Me agarra la
nuca con los dedos y apoya las palmas sobre mis pómulos.Pedro
interrumpe el beso y yo jadeo ante la pérdida. Sus hombros se elevan y
descienden debido a las respiraciones profundas con las que intenta llenar
sus pulmones. De repente, apoya la frente contra la mía con los ojos
cerrados. Parece estar sufriendo.
—Voy a perderme en ti —suspira mientras desliza la mano por la
curva de mi columna hasta detenerse en la parte posterior de mi muslo.
Con un leve tirón me levanta una pierna hasta su cadera y me agarra el
trasero con la otra mano. Busca mi mirada con desesperación.
—Hay algo entre nosotros —susurra—. No son imaginaciones mías.
No, no lo son. Recuerdo lo que sucedió el viernes, cuando lo vi por
primera vez. Sentí como si me hubiese electrocutado, todo tipo de
reacciones extrañas azotaron mi mente y mi cuerpo. Aquello no fue
normal, y me alivia saber que no fui la única que lo sintió.
—Hay algo —confirmo en voz baja, y de inmediato observo cómo la
expresión de sus ojos muta de la incertidumbre a la satisfacción plena.
Estoy de pie sobre una pierna, medio enredada alrededor de su cintura,
lista para lanzarme y rodearlo también con la otra pierna. Necesito sentirlo
entero. Necesito sus labios contra los míos. Como si me leyera la mente,
inclina la cabeza y me busca la boca con la suya, pero esta vez lo hace de
una manera más calmada y pausada. Presiona la pelvis contra mi cuerpo y
al instante advierto un importante aumento de presión en mi entrepierna.
Soy incapaz de controlarlo; no quiero hacerlo.
Mientras clava la cadera contra la mía, sigue poseyendo mi boca
lentamente y ambas sensaciones combinadas me acercan al límite. Si me
toca, es probable que estalle.
Su beso se intensifica y la presión de su cadera aumenta.
—Por Dios —murmura contra mis labios—. No lo fastidies.
¿No lo fastidies? ¿Por qué me suplica eso? ¿O se lo está rogando a sí
mismo? De repente todo cobra sentido cuando oigo a otra persona gritar el
nombre de Pedro. Reconozco la voz fría y desagradable de Sarah. Y así, sin
más, el placer que no paraba de aumentar desaparece más rápido de lo que
ha llegado.
«¡Mierda, mierda, mierda!», grito sin cesar para mis adentros. Mi
cuerpo lánguido y excitado se torna rígido de repente y clavo los dedos en
los hombros de Pedro. Pero ¿qué estoy haciendo? Su novia anda por aquí, es
probable que esté ahí fuera, y yo estoy aquí, toda excitada, con las manos
de su novio por todo el cuerpo. ¡Soy una persona horrible!
Él me besa con más intensidad, hasta hacer que me duelan los labios.
Su lengua me invade la boca con necesidad. Sé que está intentando que
vuelva al juego. Me suelta el muslo y me agarra de la cadera para que no
me mueva. Cree que voy a salir huyendo. Y voy a hacerlo. Me libera los
labios y mi cabeza desciende automáticamente.
—La puerta está cerrada con llave —me asegura en voz baja.
¡Ahora ya no puedo seguir con esto! Quizá no me guste esa mujer,
pero no soy una ladrona de novios. He metido la pata, aunque todavía estoy
a tiempo de parar esto antes de que sea demasiado tarde. Él sube la mano y
me agarra de la mandíbula, me levanta la cara y me la sujeta con fuerza
mientras clava su mirada de ojos verdes en mí. Me observa con
desesperación buscando algo en mi rostro, creo que esperanza.
—Por favor —logra articular.
Yo niego ligeramente con la cabeza a pesar de la presión que ejercen
sus manos, bajo la mirada hasta su pecho y cierro los ojos con fuerza. Me
agarra la cintura con más intensidad y me sacude la mandíbula levemente
en un intento exasperado por sacarme del caparazón en el que me he
encerrado.
—No te vayas. —Lo dice casi entre dientes, haciendo que parezca una
orden. —No puedo hacerlo —susurro, y siento que aparta las manos de mí
con un gruñido de frustración.
—¿Pedro? —oigo la voz de Sarah de nuevo, pero esta vez más cerca.
Totalmente aturdida, recojo mi vestido del suelo, corro hacia el cuarto
de baño, cierro de un portazo y echo el pestillo. Me apoyo contra la puerta,
casi desnuda, e intento controlar mi respiración irregular. Miro al techo
tratando de evitar que se me caigan las lágrimas. Estoy muy decepcionada
conmigo misma.
Me parece oír unas voces procedentes del dormitorio e intento
estabilizar mis jadeos para escuchar lo que está pasando. Pero no hay nada.
Ni ruido, ni voces... nada.
Me maldigo por estar medio desnuda, por no poder escapar y por tener
que esconderme en el cuarto de baño como la mujerzuela desesperada que
soy. No me siento cómoda con esta sensación. Me avergüenzo totalmente
de mí misma. Me han puesto los cuernos muchas veces y yo he puesto a
caer de un burro a todas esas mujeres que se han entrometido en mis
relaciones. Después de muchas botellas de vino, las he condenado, las he
maldecido y les he deseado el peor de los castigos. Ahora me he convertido
en una de ellas. Lanzo un gruñido y me golpeo la frente con la palma de la
mano.
«¡Serás zorra!»
Oigo que se cierra una puerta y me pongo rígida. ¿Eso es que se
marcha o que vuelve?
Sea como sea, tengo que vestirme. Busco mi sujetador entre el fardo
de tela del vestido que tengo en las manos. No está. Sacudo el traje
frenéticamente y rezo para que aparezca... sin éxito. Suspiro y me meto en
el vestido, me lo ajusto al cuerpo y estiro los brazos hacia atrás para
abrocharme la cremallera. Tendré que pasar sin él, porque no pienso
intentar recuperarlo en la habitación.
Me acerco al espejo para inspeccionarme. Tal y como imaginaba,
estoy espantosa.
Tengo los ojos llenos de lágrimas sin derramar, los labios hinchados y
rojos y las mejillas coloradas. Parezco turbada. Estoy turbada. Intento en
vano recomponerme para salir al menos con un poco de dignidad, pero no
hay manera de ocultar mi aspecto consternado. Va a ser el momento más
vergonzoso de mi vida...
GRACIAS POR LEER!!♥♥
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hola no te quiero arruinar la adaptación pero esta nove ya la adaptaron la lei hace poco. pero la dejaron en este cap no se como la vas a seguir vs pero te aviso x las dudas.. igual me encanta como escribís y leo todas tus noves sos una genia escribiendo.. besos sofy
ResponderEliminarEspectaculares los 4 caps!!!!
ResponderEliminarguauuuu ! QUE CAPITULO :)
ResponderEliminarWow buenisimos los capitulos,seguila!!!
ResponderEliminarMuy buenos los caps :D
ResponderEliminar@nadiaa2012