lunes, 10 de marzo de 2014

Capitulo 52 ♥




Mi corazón empieza a palpitar con fuerza cuando siento su respiración, larga, cálida y agitada,

junto a mi oreja.

—Debería darte la vuelta y follarte hasta hacerte gritar. Ese vestido

me está volviendo loco.

No tengo tiempo de decir: «¡Sí, por favor!» De repente me da una

vuelta y empieza a imitar al propio Justin Timberlake. No doy crédito a lo

que están viendo mis ojos. Pedro Alfonso baila, y baila muy bien.

¿Cuántos años tiene?

Se mueve a mi alrededor, con un ritmo impecable, y llama la atención

de muchas mujeres que babean al verlo. Me fijo en los demás. Todos

disfrutan como Pedro, y yo me echo a reír. Río ante esos movimientos sexy,

seguros y fluidos que han resultado ser una agradable sorpresa. No sabe

moverse sólo en la cama. ¿Es que no hay nada que no se le dé bien? Se

inclina hacia mí y me tienta con un movimiento de caderas. Después me

hace dar una vuelta completa bajo su brazo, me aprieta contra su pecho y

me clava las caderas en el vientre. Su erección sigue siendo obvia. Bajo la

mano con todo el descaro del mundo para acariciarle el bulto que se

esconde bajo los vaqueros y arqueo las cejas cuando veo que niega con la

cabeza a modo de advertencia. Se me está pegando su atrevimiento.

Empieza a descender por mi cuerpo y ríe con malicia cuando me

agarra de las caderas y yo doy un respingo. Sin dejar de mirarme, se pone

de rodillas delante de mí y sigue moviendo esas gloriosas caderas al ritmo

de la música.

Me lanza de un lado a otro por la pista de baile, y me siento adorada y

venerada. Tiene toda la atención puesta en mí y sólo en mí. No existe nadie

más, estamos solos él y yo. Me gusta. Me encanta que no tenga vergüenza;

le importa un bledo lo que piensen los demás. Es seguro de sí mismo,

masculino y desinhibido. Da gusto verlo, y soy consciente del hecho de que

estoy cayendo. Me estoy enamorando perdidamente de este hombre. Y no

creo que pueda hacer nada para evitarlo, sobre todo porque no deja que me

aparte de él. Y, bien pensado, ¿de verdad quiero hacerlo?

Miro a los demás. Sam está haciendo girar a Kate por el suelo —ya

me encargaré de esa zorra traidora en otro momento—, y Drew le está

entrando a Victoria. Con lo fino que es, parece demasiado estirado para la

pícara y a veces torpe Victoria, pero está claro que la bebida ha hecho que

se suelte un poco, porque se está riendo y se ha quitado la chaqueta del

traje. Tom está siendo él mismo y lo está dando todo como un poseso.

Vuelvo a centrar la atención en Pedro y éste me agarra de las caderas.

Me da un beso largo y lánguido en el estómago y me mira directamente a

los ojos antes de ponerse de pie delante de mí y pegar los labios a los míos.

Yo le rodeo el cuello con los brazos y suspiro en su boca.

—Parece que tengo competencia —murmura contra mis labios.

—No, tú ganas.

Él se retira y me ofrece su sonrisa pícara.

—Por supuesto que he ganado, señorita. —Me suelta y yo me echo el

pelo hacia atrás y dejo que me guíe por la pista. Nos movemos en completa

armonía. Es perfecto. Él es perfecto. Y ya no me acuerdo de por qué estoy

cabreada. ¿Estoy cabreada?

Pero entonces el enérgico ritmo empieza a desacelerar y comienzan a

sonar los suaves violines. Me cuesta respirar y el cuerpo de Pedro me

envuelve. Desliza el muslo entre mis piernas y nos mece a ambos entre los

ecos de la versión extendida.

Miro su hermoso rostro mientras me canta y me sobreviene un

aterrador instante de absoluta lucidez. Ya he caído.

«Joder, creo que estoy enamorada de este tío.»

Hay algo en él que me grita: «HUYE.» Pero no puedo. Para empezar,

él no me deja. Y, además, creo que no quiero. Ha desaparecido durante

cuatro días, pero ha vuelto, y estoy muy contenta de que lo haya hecho.

Joder, con el estómago lleno de vino no es el mejor momento para

plantearme estos asuntos tan complejos y arriesgados. Siento que me

muevo en un terreno muy peligroso. No sé nada de este hombre, aparte de

que es tremendamente rico, tremendamente apasionado y propietario de un

hotel inmensamente pijo, pero, aparte de eso... nada. Ni siquiera sé qué

edad tiene. Sin embargo, a pesar de la falta de información, me ha

cautivado por completo.

Me acerco y poso los labios sobre los suyos. Al cabo de unos

segundos, después de que él gima en mi boca y se apriete contra mí, nos

vemos enredados en un abrazo profundo y apasionado.

Ha irrumpido en mi vida y me ha robado el corazón, y no puedo hacer

nada al respecto.

La música comienza a apagarse, empieza otra canción y yo me dejo

caer hacia atrás entre sus brazos. Él me sostiene la espalda y me sigue,

negándose a romper el contacto de nuestros labios. Con un gruñido de

desaprobación, se aparta de mí a regañadientes, pero me mantiene cogida

en sus brazos. No es nada incómodo, y sujeta mi peso como si fuera ligera

como una pluma.

Sus ojos verdes brillan y me penetran el alma y el corazón cuando

acerca el rostro al mío hasta que nuestros labios se rozan ligeramente.

—Soy tuyo, nena.

Y... ese comentario causa estragos en mi mente ebria.


GRACIAS POR LEER Y SUS COMENTARIOS!♥♥

4 comentarios:

  1. Hermosos capítulos!! Qué hablen y se declaren el amor que sienten!!

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  2. Ayyyyy! que lindo capitulo, este Pedro me encanta !! ja ja ja la novela es genial, gracias Jesy :)

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  3. sigue subiendoo xfaaaa!!!

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  4. Wow buenisimos!!! Me encantaron.

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