junto a mi oreja.
—Debería darte la vuelta y follarte hasta hacerte gritar. Ese vestido
me está volviendo loco.
No tengo tiempo de decir: «¡Sí, por favor!» De repente me da una
vuelta y empieza a imitar al propio Justin Timberlake. No doy crédito a lo
que están viendo mis ojos. Pedro Alfonso baila, y baila muy bien.
¿Cuántos años tiene?
Se mueve a mi alrededor, con un ritmo impecable, y llama la atención
de muchas mujeres que babean al verlo. Me fijo en los demás. Todos
disfrutan como Pedro, y yo me echo a reír. Río ante esos movimientos sexy,
seguros y fluidos que han resultado ser una agradable sorpresa. No sabe
moverse sólo en la cama. ¿Es que no hay nada que no se le dé bien? Se
inclina hacia mí y me tienta con un movimiento de caderas. Después me
hace dar una vuelta completa bajo su brazo, me aprieta contra su pecho y
me clava las caderas en el vientre. Su erección sigue siendo obvia. Bajo la
mano con todo el descaro del mundo para acariciarle el bulto que se
esconde bajo los vaqueros y arqueo las cejas cuando veo que niega con la
cabeza a modo de advertencia. Se me está pegando su atrevimiento.
Empieza a descender por mi cuerpo y ríe con malicia cuando me
agarra de las caderas y yo doy un respingo. Sin dejar de mirarme, se pone
de rodillas delante de mí y sigue moviendo esas gloriosas caderas al ritmo
de la música.
Me lanza de un lado a otro por la pista de baile, y me siento adorada y
venerada. Tiene toda la atención puesta en mí y sólo en mí. No existe nadie
más, estamos solos él y yo. Me gusta. Me encanta que no tenga vergüenza;
le importa un bledo lo que piensen los demás. Es seguro de sí mismo,
masculino y desinhibido. Da gusto verlo, y soy consciente del hecho de que
estoy cayendo. Me estoy enamorando perdidamente de este hombre. Y no
creo que pueda hacer nada para evitarlo, sobre todo porque no deja que me
aparte de él. Y, bien pensado, ¿de verdad quiero hacerlo?
Miro a los demás. Sam está haciendo girar a Kate por el suelo —ya
me encargaré de esa zorra traidora en otro momento—, y Drew le está
entrando a Victoria. Con lo fino que es, parece demasiado estirado para la
pícara y a veces torpe Victoria, pero está claro que la bebida ha hecho que
se suelte un poco, porque se está riendo y se ha quitado la chaqueta del
traje. Tom está siendo él mismo y lo está dando todo como un poseso.
Vuelvo a centrar la atención en Pedro y éste me agarra de las caderas.
Me da un beso largo y lánguido en el estómago y me mira directamente a
los ojos antes de ponerse de pie delante de mí y pegar los labios a los míos.
Yo le rodeo el cuello con los brazos y suspiro en su boca.
—Parece que tengo competencia —murmura contra mis labios.
—No, tú ganas.
Él se retira y me ofrece su sonrisa pícara.
—Por supuesto que he ganado, señorita. —Me suelta y yo me echo el
pelo hacia atrás y dejo que me guíe por la pista. Nos movemos en completa
armonía. Es perfecto. Él es perfecto. Y ya no me acuerdo de por qué estoy
cabreada. ¿Estoy cabreada?
Pero entonces el enérgico ritmo empieza a desacelerar y comienzan a
sonar los suaves violines. Me cuesta respirar y el cuerpo de Pedro me
envuelve. Desliza el muslo entre mis piernas y nos mece a ambos entre los
ecos de la versión extendida.
Miro su hermoso rostro mientras me canta y me sobreviene un
aterrador instante de absoluta lucidez. Ya he caído.
«Joder, creo que estoy enamorada de este tío.»
Hay algo en él que me grita: «HUYE.» Pero no puedo. Para empezar,
él no me deja. Y, además, creo que no quiero. Ha desaparecido durante
cuatro días, pero ha vuelto, y estoy muy contenta de que lo haya hecho.
Joder, con el estómago lleno de vino no es el mejor momento para
plantearme estos asuntos tan complejos y arriesgados. Siento que me
muevo en un terreno muy peligroso. No sé nada de este hombre, aparte de
que es tremendamente rico, tremendamente apasionado y propietario de un
hotel inmensamente pijo, pero, aparte de eso... nada. Ni siquiera sé qué
edad tiene. Sin embargo, a pesar de la falta de información, me ha
cautivado por completo.
Me acerco y poso los labios sobre los suyos. Al cabo de unos
segundos, después de que él gima en mi boca y se apriete contra mí, nos
vemos enredados en un abrazo profundo y apasionado.
Ha irrumpido en mi vida y me ha robado el corazón, y no puedo hacer
nada al respecto.
La música comienza a apagarse, empieza otra canción y yo me dejo
caer hacia atrás entre sus brazos. Él me sostiene la espalda y me sigue,
negándose a romper el contacto de nuestros labios. Con un gruñido de
desaprobación, se aparta de mí a regañadientes, pero me mantiene cogida
en sus brazos. No es nada incómodo, y sujeta mi peso como si fuera ligera
como una pluma.
Sus ojos verdes brillan y me penetran el alma y el corazón cuando
acerca el rostro al mío hasta que nuestros labios se rozan ligeramente.
—Soy tuyo, nena.
Y... ese comentario causa estragos en mi mente ebria.
GRACIAS POR LEER Y SUS COMENTARIOS!♥♥
Hermosos capítulos!! Qué hablen y se declaren el amor que sienten!!
ResponderEliminarAyyyyy! que lindo capitulo, este Pedro me encanta !! ja ja ja la novela es genial, gracias Jesy :)
ResponderEliminarsigue subiendoo xfaaaa!!!
ResponderEliminarWow buenisimos!!! Me encantaron.
ResponderEliminar