sábado, 19 de abril de 2014

Capitulo 179 ♥

—Aquí tenéis. —Cathy nos sirve el desayuno y se mete un plumero en
la parte delantera del mandil—. Os dejo que comáis tranquilos.
—Gracias, Cathy —responde Pedro sin un ápice de gratitud.
Soy incapaz de hablar. Empiezo a picotear los bordes de mi sándwich
de salmón en un incómodo silencio y, tras lo que me parece una eternidad,
por fin me rindo y me bajo del taburete.
—¿Adónde vas? —pregunta.
—Arriba. —Salgo de la cocina dejando mi desayuno intacto. Pedro y
los constantes misterios que lo rodean están causando estragos en mi
apetito.
—Paula, no me dejes así —me advierte. Hago como que no lo oigo—.
¡Paula!
Me vuelvo.
—Estás más loco de lo que pensaba si crees que voy a casarme
contigo, Pedro—digo tranquilamente antes de dejarlo ahí plantado en la
cocina, compungido.
Espero que se abalance sobre mí y me tire al suelo pero, para mi
sorpresa (y preocupación), me permite abandonar la estancia y llegar a la
suite principal sin una cuenta atrás y sin follarme para hacerme entrar en
razón. Sabe que me duele la espalda, así que no puede forzarme
físicamente. Eso debe de estar matándolo.
Cathy está en mi habitación de invitados preferida, quitando el polvo
alegremente mientras canturrea Valarie. Verla me hace sonreír. Cierro la
puerta del dormitorio despacio detrás de mí y me dispongo a cepillarme los
dientes. Iré a trabajar. No voy a quedarme aquí todo el día como un
pasmarote, y tengo la espalda bien si no hago movimientos bruscos. Aquí
molestaré a Cathy, y prefiero ir a hablar con Patrick y enfrentarme a su
interrogatorio respecto a mi relación con Pedro.
Busco entre mis vestidos y me pongo uno de los viejos. Me cambio,
me coloco los tacones y me acerco al espejo para maquillarme.
La puerta del dormitorio se abre.
—¿Adónde vas? —pregunta Pedro con tono aprensivo. Me temo que
estoy rompiendo su regla de que sólo puedo apartarme de su lado cuando él
lo diga.
—A trabajar.
—De eso, nada.
—Claro que sí —replico, y sigo aplicándome el maquillaje, haciendo
caso omiso de su cuerpo imponente detrás de mí. No poder tocarme lo está
matando, sobre todo ahora que quiere retenerme aquí.
—¿Cómo llevas la espalda?
Lo miro un instante.
—Me duele —contesto a modo de advertencia. Vuelvo a centrar la
atención en el espejo y compadezco para mis adentros al hombre que tengo
detrás sin saber qué hacer. Esta vez se ha pasado. La ha cagado pero bien.
Termino de maquillarme y empiezo a organizarme el bolso.
—¿Y mi teléfono? —pregunto mientras sigue detrás de mí.
—Está cargándose en mi despacho.
Me sorprende que me lo diga sin tener que insistir.
—Gracias. —Cojo el bolso y salgo por la puerta, pero doy un brinco
cuando Pedro aterriza delante de mí y me corta el paso.
—Hablemos. —Escupe la palabra como si tuviera basura en la boca
—. Por favor, no te vayas. Vamos a hablar.
—¿Ahora quieres hablar?
Se encoge de hombros, avergonzado.
—Bueno, no puedo follarte para hacerte entrar en razón, así que
supongo que tendré que hablar contigo para conseguir eso mismo —gruñe.
—Así es como suelen hacerse las cosas, Pedro.
—Ya, pero mi manera es mucho más divertida. —Me dedica su
sonrisa maliciosa y yo intento eliminar la que amenaza con formarse en
mis labios. Necesito mantenerme seria. Me coge de la mano y se acerca a
mí—. Nunca he tenido que dar explicaciones sobre mi vida a nadie, Paula.
No es algo que me apetezca hacer.
—No voy a casarme con alguien que se niega a abrirse a mí. Sigues
ocultándome información, y luego todo acaba en un tremendo desastre.
—No te he contado ciertas cosas porque temía que salieras huyendo.
—Pedro, he descubierto algunas cosas bastante impactantes y aún sigo
aquí.
—Lo sé —suspira—. Paula, sabes más sobre mí que nadie. Nunca había
estado tan cerca de otra persona como de ti. Cuando sólo te estás follando a
alguien no sueles entablar conversaciones y contarte la vida.
Me encojo al recordar sus días de correrías sexuales que acaban de
terminar.
—No digas ese tipo de cosas —le advierto.
Tira de mí hacia la cama.
—Siéntate —me ordena. Después suspira profundamente—. El último
encuentro que tuve con mis padres no fue muy bien. Mi hermana nos
tendió una emboscada e hizo que nos reuniésemos. Mi padre empezó a
despotricar, mi madre se enfadó y yo me emborraché mucho; supongo que
puedes imaginarte cómo acabó la cosa.
Vaya. ¿Pedro borracho? No envidio a nadie que haya tenido que
soportar al Pedro ebrio.
—Entonces tu hermana quiere que lo solucionéis —musito con
esperanza.
—Luciana es un poco testaruda —suspira, y yo me río para mis
adentros. ¡No pueden negar que son hermanos!—. No acepta que han
pasado demasiadas cosas, que nos hemos dicho demasiadas cosas durante
muchos años. —Me mira y veo dolor en sus ojos—. Esto no tiene solución,
Paula.
—Pero son tus padres. —Yo no podría vivir sin hablarme con mis
padres—. Eres su hijo.
Me ofrece una media sonrisa, una sonrisa que indica que no lo
entiendo, y lo cierto es que no lo entiendo en absoluto. Todo tiene solución.
Suspira.
—Sólo he recibido la invitación porque la envió mi hermana a
espaldas de ellos. Mis padres no quieren que vaya. Luciana borró la
dirección de ellos y la cambió por la suya.
—Pero ella sí quiere que vayas. ¿No te gustaría ver cómo se casa?
—Me encantaría ver cómo se casa mi hermana pequeña, pero no
quiero arruinarle la boda. Si voy, la cosa sólo puede acabar de una manera.
Créeme.
—¿Qué pasó para llegar a esto?
Deja caer los hombros completamente y empieza a trazar círculos en
mis manos con los pulgares. Sé que esto le resulta doloroso, y eso hace que
me sienta aún más frustrada porque se empeña en hacer como que no le
importa.
—Ya te conté que Carmichael me dejó La Mansión al morir. Aunque,
cuando te lo dije, creías que era un hotel. —Enarca las cejas con un gesto
algo divertido. Pongo los ojos en blanco.
Vale, sí, estaba ciega. Quiero señalar que si iba por ahí totalmente
ajena a la realidad era por culpa suya, pero no lo hago. Dejo que continúe.
—Las cosas ya se pusieron bastante tensas cuando se mudaron a
España y yo decidí quedarme con Carmichael. Tenía dieciocho años, y
entiendo que para mis padres el hecho de que viviera en La Mansión era
una pesadilla. —Se ríe ligeramente. Yo también lo entiendo—. Me
convertí en un mujeriego y las cosas fueron a peor cuando Carmichael
murió. De no ser por John, probablemente La Mansión ya no existiría.
Prácticamente la dirigió él mientras yo estaba ocupado emborrachándome
y follando.
—Vaya —susurro.
—Después me calmé, pero mis padres me dieron un ultimátum: o La
Mansión o ellos. Y elegí La Mansión. Carmichael era mi héroe, no podía
venderla —añade terminando su discurso con absoluta rotundidad.
—Tus padres sabían que seguías... —Me aclaro la garganta seca—.
Bueno, haciendo lo que hacías. —Soy incapaz de decirlo, me revuelve las
tripas. —Sí, y se habían imaginado que acabaría así. Tenían razón, y siempre
me lo echan en cara. He llevado un estilo de vida despreciable, lo admito.
Carmichael era la oveja negra de la familia. No se hablaba con nadie y
todos renegaban y se avergonzaban de él. Y, cuando murió, yo pasé a ser
esa oveja negra. Mis padres se avergüenzan de mí. Eso es todo.
Me estremezco al oír esa última parte.
—No deberían avergonzarse de ti. —Eso me pone furiosa.
—Pues así es. —Se encoge de hombros.
—Entonces ¿hace mucho que conoces a John? —Si lo ayudó a dirigir
La Mansión cuando empezó, estamos hablando de unos dieciséis años.
—Sí, hace mucho tiempo —sonríe con cariño—. Él y Carmichael eran
buenos amigos.
—¿Cuántos años tiene?
Levanta la vista y arruga la frente.
—Unos cincuenta, creo.
—¿Y cuántos años tenía Carmichael? —pregunto.
—¿Cuando murió? Treinta y uno.
—¿Tan joven? —espeto. Me lo imaginaba con el pelo largo y cano,
moreno y adulador.
Se ríe al ver mi expresión de perplejidad.
—Mi padre y él se llevaban diez años. Mis abuelos lo tuvieron tarde.
—Vaya. —Hago un cálculo mental—. Entonces tú sólo te llevabas
diez años con Carmichael también.
—Para mí era como un hermano.
—¿Cómo murió? —Seguramente esté tensando la cuerda, pero me
siento intrigada. Estoy empezando a hacerme una idea de la historia de
Pedro, y ahora soy como un perro con un hueso.
La tristeza se dibuja en su rostro.
—En un accidente de tráfico.
—Vaya —susurro, y de repente caigo en la cuenta. Dirijo la mirada a
su estómago y la dejo fija en el área donde tiene la cicatriz.
Pedro iba en el coche con Carmichael. Joder. Todo este tiempo que he
estado preguntándole e importunándolo al respecto me decía que le
resultaba demasiado doloroso hablar de ello, y es verdad. Las miles de
piezas del puzle de Pedro empiezan a encajar. Sus padres se mudaron a otro
país, él se negó a ir porque quería quedarse con su tío, que era más como
un hermano (voy a pasar por alto el tema del sexo), y tres años después
pierde a Carmichael en un trágico accidente en el que también sale herido.
No me extraña que acabara dándose al alcohol y al sexo después de
aquello. Ahora lo entiendo todo. Siento como si me acabaran de quitar un
peso tremendo de encima. Todo esto explica por qué es como es.
—No vayas a trabajar. —Me coloca sobre su regazo con cuidado y me
acaricia la nariz con la suya—. Quédate en casa y deja que te ame. Quiero
llevarte a cenar esta noche. Te debo un rato especial.
Me derrito. Después de todo lo que me ha contado y de lo razonable
que está siendo no puedo negarme.
—Pero mañana iré a trabajar —digo con firmeza. Tengo asuntos
importantes que solucionar en el trabajo.
Como, por ejemplo..., el de Mikael Van Der Haus. No quiero ni
imaginarme lo que va a decir Patrick.
—De acuerdo. —Pone los ojos en blanco—. Bueno, voy a correr un
poco para aliviar la tensión a la que me ha sometido mi seductora
imposible. Cuando vuelva nos pasaremos toda la tarde acurrucados y luego
saldremos a cenar. ¿Vale?
—Vale, pero eso que has dicho de «seductora imposible» lo supero yo
con «dios engreído».
Me dedica una de esas sonrisas que reserva exclusivamente para mí y
se deja caer de espaldas sobre la cama con cuidado.
—Bésame, ahora —exige, y yo me inclino y lo beso con
agradecimiento. Se ha abierto a mí, y me siento mucho mejor. Vuelvo a estar en el séptimo cielo de Pedro...

MILES DE GRACIAS POR LEER Y POR COMENTAR!!
ESPERO QUE LES GUSTE!! ♥


6 comentarios:

  1. Me encantaron los capitulos,buenisimos!!!

    ResponderEliminar
  2. Me encantaron!!! Me da gusto que Pedro comience a contarle su historia a Paula!! @AmorPyPybb

    ResponderEliminar
  3. Ayyyyyy ! que lindo... ohh el amor ♥ jajajajaja gracias jesy por la maratón, me encantaaaa!

    ResponderEliminar
  4. Respuestas
    1. P/D: me lei http://obsesionpyp.blogspot.com.ar muy buena me encanto

      Eliminar