Entra en el dormitorio y me deposita, con demasiada delicadeza, en la cama. Me arranca la toalla
y se coloca entre mis piernas, con la cabeza sobre mi vientre. Me mira con la mayor expresión de
felicidad que he visto nunca. Los ojos le brillan como soles. Tiene el pelo mojado y no hay ni rastro de
la arruga de la frente ni del labio mordido. ¿Cómo he podido tener dudas sobre mi embarazo cuando
Pedro está así de relajado? Es como si le hubiera dado la vida. Eso es lo que he hecho, creo. O él me la
ha dado a mí. No importa: mi marido es un hombre feliz, y ahora que he tomado una decisión veo las
cosas claras. Muy, muy claras. Le sobra amor para dar y vender. Este hombre arrebatador, este ex
donjuán, será un padre magnífico, aunque un tanto sobreprotector. No sólo le he dado la vida, le he
dado una vida mejor, una vida que vale la pena vivir. Al entregarme a él le he dado también una vida
nueva, la combinación de una parte de él y una parte de mí. Y al verlo tan eufórico no me queda ni un
atisbo de duda. Puedo tener un bebé con este hombre.
—Te quiero —dice en voz baja—. Muchísimo.
Sonrío.
—Lo sé.
Me besa el vientre con ternura y luego lo acaricia.
—Y a ti también —le susurra a mi vientre plano. Dibuja círculos con la nariz alrededor de mi
ombligo, luego se levanta y se tumba encima de mí. Me aparta el pelo de la cara y me mira, amoroso
—. Intentaré portarme mejor contigo. Intentaré no agobiarte y no volverte loca.
—Me gusta que me agobies. Lo que tienes que controlar son tus locuras.
—Dame detalles.
—¿Quieres saber qué me vuelve loca exactamente?
—Eso es. No puedo intentar controlarlo si no sé qué es lo que te molesta. —Me da un beso casto
en los labios y me contengo para no echarme a reír. ¿No lo sabe? Vamos a pasarnos aquí lo que queda
de año pero, por ahora, voy a centrarme en lo que peor me sienta.
—Me tratas con demasiada gentileza. Cuando pensaste que estaba embarazada, dejaste de ser una
fiera en la cama y no me gustó. Quiero que vuelva mi Pedro dominante.
Se aparta y levanta una ceja.
—¿Qué te he hecho yo?
—Eres adictivo y últimamente tengo el mono. —Es una respuesta sincera. Tengo que decirlo
porque, si tengo que pasarme otros ocho meses a dieta de Pedro dulce, me volveré loca.
La arruga aparece en la frente.
—Últimamente te he follado a lo bestia.
Suspiro y lo cojo de las mejillas.
—No vas a hacer daño a la cosita, ¿sabes?
—¿La cosita? —Se parte de risa—. Vamos a dejar una cosa clara, señorita. No vamos a llamar
«cosita» a mi bebé.
—Ahora mismo no llega a ser un bebé.
—¿Y qué es?
—Pues algo parecido a un cacahuete.
Le brillan los ojos de felicidad y una sonrisa picarona ilumina su rostro divino.
—¡Ni se te ocurra, Alfonso! —me río.
—¿Por qué no? —me acaricia la mejilla con la nariz—. ¡Es perfecto!
—¡No voy a llamar «cacahuete» a nuestro bebé y punto!
Pego un salto cuando ataca mi punto débil y me hunde el dedo en la parte alta de las caderas. Es
un placer y una tortura. Una tortura por razones obvias, y un placer porque esto es lo normal entre
nosotros. Somos así.
—¡Para! —chillo.
Y lo hace.
—¡Mierda! —exclama.
—¡¿Qué estás haciendo?! —le grito de mal humor.
Agacha la cabeza, mira mi vientre y luego a mí. Su rostro avergonzado me dice que sabe
exactamente lo que acaba de hacer.
—¿Lo ves? —Le lanzo una mirada crítica—. ¡A eso me refería! Si no vuelves a tratarme con
normalidad, me iré a vivir con mis padres lo que me queda de embarazo.
No exagero. Lo haré.
—Lo digo en serio, Alfonso. Quiero a mi salvaje, a mi fiera, quiero las cuentas atrás y los distintos
tipos de polvo. ¡Lo quiero todo de vuelta y lo quiero ya!
Mira a su mujer como si estuviera loca de atar. Creo que lo está.
—¿Ya estás más tranquila? —Me lo pregunta muy en serio.
—Eso depende. ¿Te ha entrado algo de lo que he dicho en esa cocorota?
Le tiro del pelo.
—¡Ay! —Se ríe y luego deja escapar un suspiro.
Se tumba de espaldas y me sienta encima de él. Me apoya la espalda en sus rodillas y me observa
atentamente. Lo dejo hacer. Me siento y espero que le dé forma a lo que quiere decir. Respira hondo.
—¿Te acuerdas de cuando te encontré en el bar y te enseñé a bailar?
Sonrío y me relajo recostada en sus muslos.
—Aquélla fue la noche en la que me di cuenta de que me había enamorado de ti —confieso.
—Lo sé. Me lo dijiste. Estabas borracha, pero lo dijiste.
—Debió de ser el baile.
—Lo sé. —Se encoge de hombros—. Se me da muy bien.
Niego con la cabeza. Es más chulo que un ocho.
—Eres muy arrogante —replico, aunque eso ha llegado a gustarme. La confianza que tiene en sí
mismo me pone mucho, sobre todo ahora que es mío. Y tiene todo el derecho del mundo a serlo.
—Parece que soy más listo que mi preciosa mujer —dice cogiéndome de los tobillos.
—¡Serás arrogante!
—No, sólo digo la verdad. Verás, yo me había dado cuenta de que me estaba enamorando de ti
mucho antes de aquello.
Hago un mohín.
—¿Y eso te hace ser más listo que yo?
—En efecto. Mientras tú huías de mí, yo me pasaba el día frustrado. Pensaba que estabas mal de
la cabeza —sonríe tímidamente— porque no te sometías a mí.
—A diferencia de las demás...
Imagino que el rechazo debía de resultarle muy frustrante a un hombre que siempre hacía lo que
quería sin que nadie le pusiera ninguna pega. Asiente y yo suspiro.
—Era sólo porque sabía que ibas a hacerme daño. Aunque no te conocía, era obvio que... —hago
una pausa— tenías experiencia.
Iba a decir que era un mujeriego, pero no es la palabra exacta. Las mujeres caen rendidas a sus
pies, se le ofrecen, se lo ponen fácil. No le hacía falta perseguirlas. Hasta que me conoció a mí.
Asciende por mis espinillas con la punta de los dedos y sigue el trayecto con la mirada.
—Cuando te dejé durante cuatro días...
—No sigas —lo interrumpo—. Por favor, no hablemos de eso.
—Deja que te explique una cosa importante —dice tirando de mis brazos para tenerme más cerca
—. Estaba muy aturdido por lo que sentía. Me hizo falta estar lejos de ti para comprender exactamente
lo que era. No lograba entender por qué me comportaba como un energúmeno. Llegué a pensar que me
estaba volviendo loco, Paula.
No me están gustando estos recuerdos. No sé adónde quiere ir a parar, pero ya sé que me dejó
porque sabía que tenía problemas, porque no quería hacerme daño. No necesito volver a oírlo.
Se muerde un poco el labio inferior. Delante de mis narices, literalmente. Luego continúa.
—Me pasé el tercer y el cuarto día reviviendo cada momento que había pasado contigo. Los
recordaba una y otra vez hasta que se convirtió en una tortura. Entonces fui a buscarte y tú saliste
corriendo otra vez.
Claro que salí corriendo. No me falló la intuición. Aunque no estaba segura de por qué, sabía que
tenía que salir corriendo.
—Paula, la noche en la que me dijiste que me querías, todo cobró sentido y a la vez todo parecía
borroso. Quería que me amaras pero sabía que no me conocías de verdad. Sabía que había cosas que te
harían huir de mí de nuevo. Pero también sabía que te pertenecía y me daba un miedo mortal pensar
que, cuando empezaras a atar cabos, te marcharías. No podía arriesgarme, no después de que me había
costado tantos años encontrarte. —Cierra los ojos y respira hondo para encontrar el valor necesario—.
Esa noche te robé las píldoras anticonceptivas.
No me sorprende mucho. Ya ha confesado que me las robó y por qué. Para él, que vive en un
mundo de locos, lo que hizo tenía sentido. Lo que me preocupa es que para mí, también.
Me besa con ternura.
—Me pasé la noche sentado, observando cómo dormías, y lo único en lo que podía pensar era en
todas y cada una de las razones por las que no ibas a quererme. Sabía que robarte las pastillas estaba
mal, pero lo veía como una garantía. Estaba muy desesperado.
Me relajo con la cara hundida en su cuello y me dedica la sonrisa que se reserva sólo para mí.
—Quiero el mundo entero contigo, nena, y lo quiero para anteayer.
En el fondo, creo que eso también lo sabía.
—Gracias por el reloj.
Sonríe y me pasa el dedo por el labio inferior.
—De nada.
Lo beso y me pierdo en él. Es un beso lento, suave, exquisito. Es justo como tiene que ser.
GRACIAS POR LEER!!
GRACIAS POR TODOS SUS COMENTARIOS!!
ME SUPER ALEGRA QUE LES GUSTE TANTO ESTA HISTORIA! ♥
Amo, amo esta historia Jesy ¡¡ es un loco adorable y ahora futuro papá.. jajajajaj hacen una hermosa pareja.
ResponderEliminarMe tiene fascinada esta historia Jesy!!!!!
ResponderEliminarmuy buenos me super encantaron los cap te mando besos espero el siguiente
ResponderEliminarme encanta esta novela!!! buenísimos los capítulos!!!
ResponderEliminarHermosos capítulos!! Me encanta la novela y ahora que están bien, me gusta el doble!! Aunque Paula rebelde la amo!!
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